7 jul. 2009

Yes the road is long, and it winds and winds

Mi siguiente línea comienza en un aeropuerto. Punto y aparte, fin de un párrafo y arranque del siguiente.Sangría y mayúsculas. Pero esta siguiente línea será sólo sobre el papel. Caminaré otros caminos diferentes a los de todos los días que, supongo, harán que algo cambie por dentro. No con ánimo de balance, no con el ánimo de bajarme del mundo y mirar desde fuera, al contrario, sino de entender el presente para caminar el futuro. Ya está bien de mirarse el ombligo.

Tengo dos billetes de avión. Uno de ida: a Méjico DF. Entre medias, casi dos meses en los que tengo previsto pasear mi cabeza y mis pies por Guatemala, El Salvador, Managua, San José, Panamá, tal vez Bogotá y Caracas. Sólo he puesto señales en esas ciudades de mi mapa. Pero sobre la marcha cambiaré el rumbo. Sobre la marcha lloraré y reiré. Sobre la marcha abriré la boca con sorpresa o se me encogerá el estómago. Seguro que recordaré cosas ya vividas. Seguro que volveré a equivocarme y enderezaré. Seguro que sentiré vergüenza. Mi destino: Caracas, 28 de agosto. Aeropuerto Simón Bolivar. Este es el billete de vuelta: vuelo de las 16:30, hora local, con destino Paris-Charles de Gaulle. Mi mochila se habrá vaciado de todo lo que salió de casa y volverá cargada de cosas nuevas.

Sólo espero que la vida me bese en la boca una vez. Y se que en cualquier momento caerá lluvia. Y volveré a entrever entre sus gotas a unos ojos que dejo atrás, no se si para siempre, pero a los que deberé una explicación a mi regreso. Si soy la misma. Te lo prometo.

Hasta dentro de dos meses!!