3 feb 2011

Le Vel d´Hiv y el monte de venus

Acudo a las urgences adultes (00:08h, Hôpital de l'AP-HP Hôtel-Dieu, Ille de la Cité, 4éme arrondisement). Aunque Bernadette es enfermera -de consulta médica- queda aterrada por la sangre. Me he clavado en la mano un cuchillo mientras intentaba cortar el salmón. No me lo he clavado, sino que ahora una parte de la palma de mi mano se abre como debería haberse abierto el salmón. Los cuchillos japoneses los carga el diablo. Envolvemos la mano en un paño limpio de cocina, cruzamos el Sena.

Hôtel-Dieu es un hospital de urgencias policiales y médico-judiciales. Mientras esperamos pasan delante de mí putas y otros expertos en menudeo ilícito esposados o acompañados de gendarmes. Un magrebí más alto y delgado de lo que hubiera podido imaginar entra sujeto por esposas a dos policías y, por lo que logro distinguir de los gritos y la sangre, con un disparo en un hombro. Lumpen en general con todo tipo de lesiones. Algunos salen del calabozo de la vecina prefectura porque han ingerido llaves, cuchillas u otro tipo de objeto de difícil digestión. También hay algunos otros accidentados normales, como yo. Seguro que había 10 ó 20 hospitales públicos más agradables que este o clínicas privadas hasta elegantes. Pero Bernadette me trae aquí.

Ocho puntos de sutura en el monte de marte, o región tenar. Junto al monte de venus. Debió extrañarme porque la enfermera -Dominique Zbiss dice la tarjeta plastificada que lleva sobre el pecho- me miró mientras cosía y con una sonrisa me aclaró que hay más de un monte de venus en nuestros cuerpos. Y, a menudo, en conexión anatómica. Sonrío a pesar del dolor. Me pasa una mano cálida -tiene la palma más clara que su anverso, como recuerdo la de Mona- por la mejilla y me dice que no tenga miedo. Tiemblo. Pienso que tiene razón. Dominique me cuenta -para distraer mi atención- que es de origen tunecino: el cabello muy negro, la nariz ancha, los ojos marrón caramelo, la piel canela bajo la bata blanca de enfermera, y que llegó a París hace 10 años a estudiar enfermería.

Me dice que las mujeres tunecinas han jugado un papel importante en lo que sucede hoy en la calle en su país: primera línea. Y las autoridades han acusado a estas mujeres llenas de libertad por dentro de ser -literalmente- putas sodomitas. Incluso han manipulado toscamente videos pornográficos poniendo en ellos sus rostros y enviándolos a sus familias. Me cuesta creerlo, pero lo leo después en los diarios. Nada nuevo para ellas: llevan años tratando de desenmascarar una dictadura -en Europa nadie piensa que en Túnez hubiera una dictadura- vestida de aparente normalidad: clases medias, turismo, desarrollo económico... Ahora el mundo se escandaliza como el prefecto Renault en Casablanca: ¡qué escándalo, He descubierto que aquí se juega, porque en Túnez quieren quedarse los del anterior régimen en el nuevo gobierno de la supuesta democracia -¿donde pasó eso antes... en España quizá?-. Mientras la policía confraterniza con el pueblo y se hacen puzzles con ministros sin contaminar, van más de 200 muertos. No, no hay dictadura. La democracia y los Derechos Humanos están en el centro de todo: Estos son nuestros valores y creemos que deben ser respetados por las autoridades, se dice por aquí. Por eso mantenemos relaciones diplomáticas, económicas, institucionales y políticas con ellos. ¿no?

Sin apreciar arrepentimiento alguno -todo lo vemos desde la pantalla, emocionalmente ausentes ya- y casi con otros 200 muertos en las calles, escucho que Israel apoya a Mubarak -qué importa el pueblo...- y que la UE no quiere que se hunda Egipto -...si lo que nos importa es la economía: cuidado con los petrodólares-. Oligarcas que explotan a estos pueblos con el apoyo de Occidente. ¿Nadie recuerda al joven piloto de combate instruído en Frunze, la actual Biskek, capital de Kirguistán, entonces república de la URSS, aliado de Siria y que sucedió a el-Sadat, a Nasser? Internet, dicen, es un reguero de pólvora que arde, es la democratización de la información (los periodistas se han acomodado a la mentira, amordazados pero dentro del juego, de estos países teocráticos). Los tanques -allí no son verdes como aquí, sino del color de la arena del desierto: el mundo no es global, ni redondo...- no disparan de momento. Ahora Marruecos: Tánger y Fez. Yemen. Argelia... Turquía da lecciones de democracia. Pero hay que levantar la alfombra de las redes sociales y el facebook para darse cuenta de que debajo sigue la brecha social, el hambre, la explotación infantil, los médicos a 100 dólares/mes, la miseria sin dignidad, centro y periferia. ¿Cuando se acabe la periferia?

De Egipto a París (Francia ausente). El gris no es la democracia en el totalitarismo del blanco y del negro. Verano del 42. Decía por ahí que las pasadas vacaciones leí: Dora Bruder, Modiano; Suite Française, Nemirovsky; Velódromo de invierno, Salabert. Hace unos días vi en cine Elle s'appelait Sarah, sobre el libro de Tatiana de Rosnay, y La Rafle. Mientras aquel verano del 42 la burguesía francesa colmaba las terrazas de París escasa de moral -no desanimada, sino inmoral-, se trabajaba duro en el Lago Wansee: 1942. Eichmann. Endlösung der Judenfrage. Sección IVB4, Gestapo. Francia: la orden se trasladó a la policía francesa, que se afanó en perfeccionar la redada con 9.000 gendarmes. Beneplácito de Vichy: Trabajo, Familia, Patria... pero nada de judíos. 13.000 arrestados. Le Vel d´Hiv, derruido en 1958. Sobre su solar se levanta hoy la sede del Ministerio del Interior de la República Francesa. No hay hoy ninguna -ninguna- calle en Francia con el nombre del héroe de Verdún: Petain. Al terminar la guerra fue condenado a muerte; conmutada la pena a prisión perpetua -las cadenas con grilletes ya habían desaparecido-, degradación y estigma de traidor a la patria. Hasta los ochenta los libros de texto no dijeron nada de los miles (4.000 niños) de franceses judíos deportados y muertos. Seguimos mirando a otro lado. Los de hoy tampoco hablan de Argelia, Túnez, Yemen, Marruecos, Libia, Egipto...

Los puntos ya se han caído. Y Jacques se parece al joven Belmondo de À bout de souffle. Pero a mitad de la segunda escapada se desinfla y tengo que acabar yo sola, monte de venus con monte de venus. Recuerdo a Dominique mientras me corro. Él se disculpa. Gana dinero donando esperma (60 pavos cada paja, 3 veces por semana, dos días de abstinencia antes de cada donación, 720 al mes). Era el domingo, su día de descanso.

30 nov 2010

...Just like a woman

Me llamo Eva y soy la primera mujer. Una putada: porque sé que me quieren el eslabón débil de la cadena. Por eso la manzana: por venganza. Yo no quería ser hueso de sus huesos ni carne de su carne. Por la posesión. Porque sé que me sentiré agredida, querida, violada, hecha cosa y despreciada, amada por mi piel y odiada por mi pensamiento. Me llamo Eva y pariré con dolor, seré maldita, espina, cardo, polvo, sudor, madre y dominada. Me pintaré mi cara y mutilaré algunas partes de mi cuerpo para estar hermosa, para ellos -sujetos a nuestro deseo-, para ellas. Otras veces me mutilarán y me extirparán la potencialidad del placer. No sirve poder sentir placer y libertad cuando existe la opción del dolor y el sometimiento. La serpiente, maldita sea -ya sé-, me dijo: morir no morirás, sólo que conocerás el bien y el mal. Extraño fruto: sangre en las hojas y sangre en su raiz. Mujer traficada, sexo comprado, vida vendida.

Me llamo Eva y soy la primera mujer. Y me jode haberlo sido: por ser la primera, por pensar que lo hacía bien, por plegarme a los sentimientos, a su deseo, a él, al papel de género más allá del de mi sexo. Como al narcisismo masculino le jodió que Copérnico dijera que la tierra no era el centro del universo, que Darwin demostrara que el hombre era producto de la evolución o Freud pensara que la psiqué racional depende tantas veces del inconsciente.

Eva, la primera mujer. Humillada. Expulsada. Ofendida. Joder, un momento... Echo unas páginas atrás y leo que dios creó antes a otra. Lilith era su nombre: en realidad ella fue primera. Qué puta: y la creó igual que había creado a Adán, salvo que en lugar de polvo puro utilizó inmundicia y lodo. Nada de despojos, costillas y carne de su carne. Lilith: el sexto día de la creación el capullo de dios -Génesis Rabba, midrás sobre el Génesis- aún no había pensado en Eva y ya tenía en la cabeza que el hombre pusiera nombre a los animales; y éste, que ya había copulado con todas las hembras de todas la especies por turno sin haber obtenido satisfacción en el acto, gritó a dios: "¡Todas las criaturas tienen la pareja adecuada menos yo!". Después, con mejor tono, rogó a dios que remediara la injusticia.

Entonces -dice la Cabala- Yahvéh formó a Lilith -¿En qué lugar quedo yo, Eva?-, la primera mujer. En realidad un demonio de hembra que se entregó a la lujuria y que no quería follar con Adán pasivamente -hombre aburrido que sólo demandaba la position du missionaire, conflicto de relacíon de poder típico de sociedades en las que la mujer es un mueble-, sino ser ella la que le montara cuando le viniera en gana: "¿Por qué he de acostarme debajo de tí?: Yo también fui hecha con polvo", joder: yo quiero follar, no hacer el amor... Y mientras él se quejaba al creador, ella se largó del paraiso dando un estrepitoso portazo: ningún sonido sale jamás tras de las puertas del Edén. Inquieta, rebelde, lasciva, raza de genios, ramera, amiga de los demonios, beneficiaria del sexo extraconyugal, seducción como arma, súcuba, Lilith, Lilitú: mujer libre e igual.

Yo, Eva, ahora soy la metáfora de la subyugación, del sometimiento: calla, habla, escóndete, sal, ríe, llora, corre, para, folla, a mi lado, quieta. El itinerario, la huida de Lilith/nómada es la sublimación de la rebeldía frente al miedo y el sometimiento: no perecer en vida. Perder para ganar. Las personas son buenas cuando tienen miedo, cuando no tienen miedo pueden ser cualquier cosa. Mujer 2.0.

A mí una vez -¿cuándo ya?- me cubrió la piel el manto cálido del ala de un ángel que había perdido la belleza interior. Bajaba, me dijo, para beberla de mis labios y quise creerle. Los ángeles no tienen sexo, pensé confiada aunque desilusionada a la vez. Vaya que sí: tienen sexo. O era el rozar de las alas. No lo sé. Y remontó el vuelo. Yo no sé qué bebió de mí. Sí que la sed que me sació a veces la sueño y en sueños derramo parte de ese placer recóndito. Lilith..!

19 oct 2010

Something is burning, baby, something's in flames

No se la razón -porque ha de ser algo que tenga que ver con la razón- pero nunca ha salido de mi cabeza. Con ella sí que tengo, tuve, creo que tendré siempre una dependencia afectiva.

Llevó 10 días viviendo en un hotel en mi propia ciudad.

Y fue en un hotel -otro tiempo, otro lugar- donde llegué a aquel borde del abismo con ella. Laura.

Tengo otra vez música: Serge me ha prestado unos altavoces para mi iPod. Oscar Peterson. Aunque no lo soporto. Hacía 5 días que sólo escuchaba música dentro de la cabeza. Hotel, café y música por la mañana. Y salir de la habitación sin recoger. Un sueño. Entonces, en Barcelona, ella se ocupaba de todo eso.

Fue un instante, o debió serlo. Apenas el tiempo de quitarle a Anne-Sophie Marie las bragas. O quizá algo más: el tiempo que se tarda en conseguir llegar hasta las bragas y después quitarlas -me gusta mucho el momento de quitarlas; suelo precipitarme-. El humo lo empezó a invadir todo y las dos miramos perplejas desde el sofá hacia la cocina. Vivo en un espacio diáfano. Ella con las piernas abiertas y sin bragas. Yo con ellas y volviendo hacia atrás la cara entre sus piernas abiertas.

El amor nada ve con claridad, todo lo ve con los ojos de un ciego... Laura era (es) ciega. Nos amábamos tan tiernamente; confiada, sabiendo bien que sus ojos no podían cruzarse con los míos, mirando su rostro que ella no podía ver -¿soy guapa?-. Yo sentía belleza donde ella no podía, donde ella era ausencia. A ella le quemaban los ojos de tanto adivinar la mía. No dejaba que se diera cuenta de cómo yo lo sentía, pero permitía que sus dedos se humedecieran en mis lágrimas mientras buscaba en el resto de mi cuerpo las formas de mi belleza... Aún cuando sonreía, yo sentía todo su desasosiego. Un hotel de Barcelona. Mi última noche con laura.

Cosas que suelen hacerse en una habitación de hotel: robar el albornoz, beberse el minibar, ver porno y masturbarse, follar -en los hoteles siempre entran ganas de follar-, orinar en el bidé, fumar, fumar porros hasta caerse, vestirse, desnudarse, mirar por la ventana desnuda, llenar la bañera y darse un baño caliente -de espuma-, tumbarse en la cama -también desnuda- a leer, pensar quién estará en la habitación de al lado y si estará haciendo lo mismo que tú -cuando te estás masturbando-, pedir que te suban la cena. Fiesta con amigos. Quejas. En los hoteles los pasillos son siempre impersonales y huelen a tabaco y jabón de ducha; extraños cuartos con olor a arena de playa seca y cemento sin fraguar.

Anne-Sophie Marie no es felina. Es loba. Y defiende su territorio. Esta noche, nueve noches después del incendio, regresa por el hotel. Le falta la parte de arriba de la oreja derecha. Lleva muchos puntos de sutura negros como bichitos. Me dice que se ha peleado mientras el viento suena de una manera especial a su alrededor. La miro con cierta admiración pero, sobre todo, con dolor. A mí el dolor físico me acobarda. Pienso que hay rostros de ángel en cuerpos de demonio. Voces dulces que hablan palabras graves. Esto es Anne-Sophie: tels les loups à la bête qu'ils n'ont pas tuée. Trae whisky y maría.

El hotel es el Hotel Les Ribes de Notre Dame, en el Quai de St. Michel: el hotel de au bout de souffle. Pienso en hoteles. El Ritz aquí en París (su bar Hemingway). Waldorf Astoria, NY. Negresco, Niza. The Carlyle, NY (donde Marilyn le quitada a JFK los dolores de espalda follándoselo; los analgésicos los tomó todos ella). Hotel des Bains, Venecia. Hotel Watergate, Washington. Hotel Chelsea (restregaron sus babas en la barra de su bar Dylan Thomas, el otro, Cohen, Vicious -que después aprovechó para matar a su novia Nancy en la habitación-, Ginsberg, Kerouac... Hoteles urbanos y rurales, de estación o aeropuerto, familiares, de famosos o de putas, Cinco estrellas o pensiones con toallas que han pasado por mil coños.

Anne-Sophie se recomponía -bragas- mientras yo llamaba a los bomberos. Dos jóvenes medio desnudas saliendo airosas por la ventana del sexto piso de la Place Joachim du Bellay en brazos de los bomberos siempre es un espectáculo. Dentro, mis cosas, cenizas y el deseo interrumpido en un sillón empapado en agua. Es la segunda vez que me protege un bombero con su pesado abrigo impermeable (http://andthereisnotimetothink.blogspot.com/2009/10/but-whats-sense-of-changing-horses-in.html) desde que vivo en París. En la cocina, la olla de spaghetti carbonizada que sigo sin recordar.

Entre tanto, arde París. O Francia, no se bien. Si la combustión es una reacción química entre el oxígeno y un material oxidable, acompañada de desprendimiento de energía y que habitualmente se manifiesta por incandescencia o llama, Sarko es el material oxidable a falta de gasolina. La Vespa, aparcada. La calle, para la gente (oxígeno). Miro perpleja a un lado y otro del Pirineo. Francia me sigue pareciendo otro lugar.

Olvido con el lobo.

9 sept 2010

Sometimes I feel so happy / Sometimes I feel so sad / ...but mostly you just make me mad

Tenía un tigre chino tatuado al final de la espalda, en los lóbulos de las orejas unas perlas nacaradas y el resto de lo que recuerdo de ella es su piel de seda y su nombre: Hazel, poussière d'étoiles dans les yeux y amor de infancia en la medianoche.

Ahora es septiembre. Y ya sólo detesto... Detesto el despertador, detesto no recordar mis sueños nada más despertar, detesto la tostadora de pan y estas tostadas, detesto el sonido de la radio de las mañanas, detesto levantarme sin que haya amanecido -tarda en hacerse de día: una claridad malva y plata se desliza por los adoquines y los pretiles del Sena-, detesto el aire gris estancado en mi ausencia entre estas cuatro paredes (mi hogar) e invento pinceladas (je!, en realidad brochazos) de los colores más hermosos, detesto el tiempo que tarda en llegar el agua caliente a la ducha mientras estoy desnuda ya en la bañera, detesto el casco de la moto, detesto naufragar cada mañana en este río que cruzo. Detesto este tiempo líquido. Al final lo que más detesto es saber que nunca saldré viva de este mundo.

...Agosto. Me acuna el Egeo durante tres semanas, me hipnotiza su azul transparente surcando las aguas, el aroma de su comida y su paisaje: ecos de puestas de sol en Falasarna, puertos venecianos del norte y olivos y acantilados del sur frente al Mar de Libia: nada que ver con el paisaje de moscas y hormigón italiano o español. Grecia aún es un ritmo de vida tranquilo de tabernas, barrios, gentes, un capitalismo perezoso y mediterráneo de siesta y cabotaje. Y, sin embargo, el sacrificio de cuerpos jovenes y cosmopolitas -sus clientes- al sol ardiente y festivo -creo que me quedo con la fiesta antes que con la tragedia griega, por muy culta que sea ésta, a pesar de llevar la contraria a Aristóteles: la comedia es mímesis de hombres inferiores, parte de lo feo. Nunca fue muy inclinado al vicio el estagirita- que calcina sus hermosos paisajes parece exigir a cambio la puesta en marcha -los golpistas ya no visten verde caqui, sino verde dollar- de un capitalismo a velocidad de crucero que borre de la faz del continente los restos -exiguos ya- de una Europa meridional aún con medida humana: subdesarrollo y ritmo de a pié. Me viene a la cabeza Ilya, la puta alegre del Pireo interpretada por Melina Merkouri en Never on sunday, de Jules Dassin, mundo ínfimo de la verdadera Grecia: mercaderias, suciedad, taberna, impulsos primarios, retsina, baile y contrastes, no de luz y sombra, sino entre Apolo y Dionisos.

Garganta de Samaria, Meseta de Lassithi, Leprosería de Spinalonga, isla de Gramvoussa, desciendo los 290 escalones hasta Preveli... ella está allí. Bucea desnuda y libre, el agua se desliza entre los muslos de Hazel como desearía hacerlo yo. Ah, deseo que obedeces cada uno de los caprichos de mi mente, sólo pienso en tu felicidad: ponme la mano aquí, Macorina, que me muero/...ponme la mano aquí, que estoy loca..., la nostalgia del país donde nací con la voz de Chavela en el iPod. Me siento tímida y fascinada por su cuerpo tan pálido ante mí, encantada por su espíritu hecho de añicos de sueños y de aquella arena... Yo, inevitablemente arrastrada a la melancolía y entrando por las Cuarenta y Nueve Puertas de la Obscenidad, el Árbol de la Vida y la Guía de los Perplejos... Ojos grises transparentes, languidez oriental en el rostro, boca gruesa de gozadora sin escrúpulos... Bíblica.

De regreso a París me doy de bruces con petit Petain crecido como nunca y deportando en masa. Más: pretende quitar la nacionalidad francesa a toda persona de origen extranjero que atente contra la vida de cualquier autoridad pública y extender la medida a los polígamos, la trata de humanos y los actos de delincuencia graves. La douce France que despierta con Montesquieu y anochece con Rousseau sorprendiendo al mundo. La igualdad apenas en los lemas. ¿Retirarán la nacionalidad a la Bettencourt o a Johnny Hallyday por fraude?¿A Chirac por corrupción?¿A Miterrand por concubinato? De la Bruni no digo nada, lo dicen todo en Irán: es una puta italiana que merece morir por su vida inmoral.

El porche era de cal blanca con ventanas pintadas de amanecer abierto al mar. Hazel recostada; a sus pies, su amante -yo-; a los míos, perros blancos inmóviles con el hocico sobre las frescas baldosas y los ojos entornados. Me admite en su cama hasta la mañana siguiente. Amanece y permanezco sumisa a esta ilusión. No me atrevo a moverme. Será por el tigre. Tómate esta botella conmigo / en el último trago me dejas..., y en el último trago me besas. Grecia es un país seguro: durante mi estancia aquí, ni se ha hundido ni se ha vendido -que yo sepa- ninguna isla (y son el 45% de la superficie del país). Austeridad para los pobres y manga ancha para los de siempre.

Como decía Keats, casi desearía que fuéramos mariposas y sólo viviéramos tres días de estío, Hazel. En verano se acelera el tiempo histórico. A veces suceden más cosas que en los 11 meses restantes. Me guardo casi todo para mí (...I wouldn’t be ashamed to be seen with you anywhere / You got something I want plenty of...). Hace ya tanto tiempo que sucedió todo lo que me interesa...

23 jul 2010

TAKE TIME OFF: TAKEOFF...

Escribo estas líneas y dejo de pensar durante un mes. Desaparezco, cansada, dejo el alma a remojo, me descalzo y me salgo por un renglón torcido. Una hibernación de agosto, desnuda y con muerte cerebral.

Llevo unos pocos días reflexionando sobre la belleza. Pero no la belleza interior precisamente: empecé a darle vueltas cuando vi las tetas de Larissa Riquelme, un poco estrábicas, pero alegres, rotundas (las tetas de Larissa asimiladas al Cantar de los cantares y no a la maldición shakespeariana; las tetas son como el umbral placentero del tacto). La belleza nos seduce y nos aparta de la verdad: lo vanal...

Y ayer por la noche, alejándome en realidad del estimulo inicial, creo que concreté lo indefinido de mi pensamiento sobre esto en la idea -la belleza- y su incompatibilidad con determinadas cosas o conceptos. Me ayudó Pessoa: lo que vemos no es lo que vemos, es lo que somos. O sea, la belleza está en nuestros ojos, en nosotros; la belleza es la afirmación práctica de una diferencia inevitable. No es por casualidad que, cuando tiene que justificarse, se afirme de manera enteramente negativa, por medio del rechazo de otras bellezas -de lo feo- (en la Distinción Bourdieu dice algo así).

Entonces, acostada boca arriba, repasé mentalmente algunos fotogramas de belleza varados en mi cabeza y que, creo, han ido construyendo mi gusto. La arena triste de los circos, el aliento lento de las fieras, el aroma evocador de la albahaca, la sombra inquietante de los hombres, el tacto inverosímil del mercurio, la gravedad. Walt Whitman: Leaves of Grass. Baudelaire, Rimbaud, agua de enjuagues de muchachas amorosas de las baladas de François Villon -Je suis François et cela me pèse/Né à Paris près de Pontoise/Et de la corde d'une toise/Mon cou saura ce que mon cul pèse-, pedradas mortales en las tonsuras clericales, Gustave Courbet -L'origine du monde-, el erotómano Nicolas Emme Restif de la Bretonne -Nuit de Varennes-, la sobria dignidad de la palabra del ciudadano Robespierre, la pintura de Balthus -Alice dans le miroir, japonaise au miroir noir, nu avec chat, Thérèse rêvant...-, Pushkin, Oneguin, Georges Perec recordando, Sciascia dejando su huella de bronce en las aceras de Rocalmuto: giorno della civetta, conciertos mágicos de Carpentier, Rulfo, Gallegos... o Agota Kristof -Le Grand Cahier-, tantas extrañas cosas bellas más. Godard -A bout de soufle: ay, Seberg, ay Belmondo..., Bande à part-, Truffaut: Jules et Jim, La peau douce, Baisers volés, Kim Ki-Duk -Bom yeoreum gaeul gyeoul geurigo bom-, Mortal y rosa de Umbral, Steve McQueen, Otto Mueller, Harlem, George Grosz -o ser una de las dos mujeres de su autorretrato-, Otto Dix, Christian Schad -Zwei Maedchen, Halbakt, Operation, Selbstportraet...-, Cagnaccio di San Pietro -Dopo l'orgia-, los cuerpos tendidos, enlazados, extraños, corridos, perdidos en la vorágine de los sentidos, Helen Levitt, Miroslav Hak, los desnudos de Campden Hill de Bill Brandt, Bach -Clave, Concierto No.5 en in F Minor BWV 1056-, violinkoncert Beethoven, Wagner, Glenn Gould, Chesney Henry Baker Jr., -Oh, Chet, canta Funny Valentine mientras duermo y me acaricias el vientre, sueños de la razón-, Charlie Parker y Coltrane. Dylan, humo de libertad: But it’s not that way/I wasn’t born to lose you, y el zíngaro Reinhardt camino de la Camarge. Berlín: Alexanderplatz, Die Blechtrommel -el rostro pegado al pubis-, jüdischer friedhof, memorial soviético; París: Le Marais, Olympia de Manet, los pies de Mme. Récamier; NY -Upper east side, Greenwich, Patti Smith y el CBGB-; Londres -Nothing Hill, Covent Garden, mítico Roundhouse: destroy-; el color gris del mar en el Cabo Norte, verde de la laguna de Venecia -Venecia: Lido, Campo dei Mori, Ghetto-, azul del hielo del Perito Ruiz, los ojos de Picasso o de Bonnet/Kippelstein -Au revoir les enfants-, Coltrane -Soultrane: piano Garland-, Venus de Jean Fouquet, ciudad de Lucca, costa de Normandía soñando los acantilados de Dover. El manifiesto comunista, la nostalgia revolucionaria, sonrisas varadas en el malecón de La Habana, Yunnan, las carreteras tortuosas, las montañas vistas desde los aviones, champagne Pommery sin fresas ni bandeja de plata porque ella no quiso, la voz y la palabra como argumentos de la vida. La belleza -lujuria- del segudo circulo del Infierno de Dante: el torbellino incesante de esta necesaria soledad. De los cainitas, que honran a los perseguidos por el dios de los judíos: Caín, los habitantes de Sodoma y Gomorra; Voluptas, hija de Eros y Psiqué. Afrodita naciente del semen arrojado al mar por Urano. Qué hermosa pornografía mitológica. El vértigo del pasado verano al mirar el Pacífico desde Aguadulce semejante al de las 122 millas desde la costa de California -Highway 1-, a follar en la orilla de la Laguna de Canaima escuchando aún el agua de Salto del Ángel. París de cada día como el París ocupado de Patrick Modiano: la piel tersa de la juventud (café) perdida, dibujado por la mano de Tardí, la piel fría de la Venus de Milo o de Boticelli, buscando el retorno eterno a la seda de tus muslos. Follar sin que se te escape el amor, que es lo peor: belleza -placer- mutilada por la moral.

Belleza en el rostro de Shakine Mohammadí Ahstiani, iraní de 43 años, condenada a ser lapidada por adúltera, enterrada hasta el pecho y golpeada hasta la muerte con piedras que no sean tan grandes como para matarla de forma instantánea ni tan pequeñas que no le causen daño, tal como establece el código penal de la República Islámica. Triste el mundo que castiga por follar. Triste y doloroso, especialmente cuando los que castigan son quienes no follan. Cómo la consolaría tendida junto a ella.

Belleza es... quizá sentarme de nuevo a tu lado a conversar mientras cenamos, quizá posar las palmas de mi mano en tus mejillas -no se si lo haría-, quizá volver a sentir tu abrazo sincero, quizá pensar en lo que me has escrito (sería diferente si me lo hubieras dicho) que piensas, tratar de soñar contigo -ya te he soñado- o saber qué soy en tus sueños. Nos escribimos mucho y apenas nos vemos con los pies en la realidad, y ya un día me lo dijiste y te di la razón. Y volví a escribirte como una necesidad mía que no se si debes cargar tú por no encontrar el momento de poderte ver. Tu pensamiento es claro y a veces creo son mis razones las extraviadas. A veces -digo- nuestras palabras nos impiden hablar. Parecía imposible. Nuestras propias palabras...

Me marcho a Creta. En barco. Que vuestra navegación sea tranquila.

http://www.youtube.com/watch?v=1h1oRP7FfBw