9 oct. 2009

But... what's the sense of changing horses in midstream?

Después de todo, ya de madrugada, me senté en el bordillo: hasta entonces me había dejado llevar por una mezcla extraña de lágrimas, nervios y risas. Desesperación. A esas alturas estaba en la calle: empapada, en camiseta, bragas y botas (mi madre, de haberme visto así en plena calle, hubiera llamado a los gendarmes, aunque yo ya estaba rodeada de ellos) y deseando fumarme un porro y volver a la cama. Rue Saint Denis. 04:00 a.m. Lluvia. Si mañana falto al trabajo y le suelto esto como explicación al jefe, no me cree.

Todo empieza un poco antes. Jacquie (Mme. Fèvre) vive en el piso de debajo. Ella es una puta vieja y ya retirada (un rostro hermoso, Irma la dulce: Irma la puta). La acostumbrada historia: la de quien termina viviendo con su chulo -es algo que no solo le pasa a las putas-. Tal vez una simple historia de amor, tal vez un juego de dependencias, tal vez la amargura compartida como estación término. M. Fèvre era (era, digo bien) un marsellés agrio, malhablado, borracho y bronco, extraviado ya en el fondo turbio de sus ojos amarillos y en unos mofletes surcados de venas de años de alcohol de barra americana; el proxeneta. Un tipo sin sentimientos (¿deberíamos tener sentimientos?).

Poco después de las 10 p.m. -lo recuerdo: leía de Salten Josephine Mutzenbacher: Histoire d'une fille de Vienne racontée par elle-même, ay, lo que va de Bambi a Josephine- y entre ensoñaciones y deseos transatlánticos, escucho algo que me sobresalta: un ruido sordo, acallado por muros y vacío, embozado por otro sonido seco, como de algo que se resquebraja, parecido al crujido de la piel de la sandía al abrirse. Después, nada. Calma.

Quizá una decena de páginas más allá, quizá desechados varios deseos -o consumados-, sólo lo se yo (ya sabes: Me gustaría decirte: que hagas, o que me hagas (algo), o ¡hazme ser!, porque aún me falta algo, aún siento algo vacío dentro de mí, o porque aún no soy tuya. O tal vez, con o sin tildes, que no me tildes de extraña para ti. Un poco cogido -¡vaya!- por los pelos: hay etapas, períodos de la vida tan extraños de una misma que desearía que fueran más de otra), revuelo de escalera: primero rumores, luego voces, después gritos y golpes, otra vez silencio. Nada. Puertas que se abren, murmullan y se cierran, monólogo prudente de mirillas: es la puta otra vez.

Lágrimas, golpes en mi puerta. Abro: No me abre, y cuando no me abre yo no me atrevo a abrir. El miedo humillante de quien espera la humillación, el dolor. Abaratar la rendición. Ya te llegaba a los oídos: es la puta. Ahora la negación: de él. Y el terror. Sumisión. Degradación. Mancha. Abominación. Violación. Otra vez: nada. A tí no te hará nada, estará borracho y no es él -se dice a sí-, a ti te sonríe porque eres como yo era de joven: hermosa. Siento odio y odio, por dentro el sabor salado del zinc que es la bilis en la boca. Desarmada y confusa me dejo convencer después de convencerme a mí misma. Bajo la escalera. Llamo al timbre. Golpeo la puerta. Silencio, pero no ausencia. Giro la llave, me anuncio gritando tímidamente: ¿M. Fèvre? ¡Buenas noches! ¡Soy yo! ¡Luna! Eeeeh... estoy con Jacquie, no abría vd. y me ha pedido... El olor acre y cerrado, el pasillo agobiante y amarillo y una inexistente linea invisible a media altura a lo largo del corredor desembocan en el salón y en la butaca está lo que era Albert, o M. Fèvre, o sea, Zizie, como le llamaban en el barrio: un arma cuelga de su mano derecha. Nunca había visto una pistola de verdad. Me parece muy negra, no brilla. Y alrededor de la pistola, el relámpago de la angustiosa velocidad del vértigo, una auténtica escena dantesca -diría el común (pobre Dante)-: una lluvia de plumas, una almohada chamuscada, un collage de sangre y sesos en las paredes, nada de la mandíbula para arriba y, como media calabaza hueca, colgando hacia atrás de los cabellos empapados, la tapa de los sesos de M. Fèvre. Sucesivamente y en este orden: Abro mucho los ojos. Grito. Siento arcadas. Vomito. Pataleo histérica. Pienso que no estoy en la realidad, que me he colado en una peli. Agarro fuerte el camisón a Mme. Fèvre. La zarandeo. Vuelvo a gritar: pero, ¿por qué me ha traido aquí? Me pongo en cuclillas. Jacqueline se derrumba. O grita. Ya no lo recuerdo. Vuelvo a vomitar, me ataca una risa nerviosa, se me agarrotan las piernas y, después, agarro el teléfono -está pringando-, marco el 17: Hola, ¿es la Policía...?

Ya digo. Son las 04:00 a.m. y estoy sentada en el bordillo. Un bombero -¿son de verdad los brazos de los bomberos?- me ha prestado unas botas y un impermeable muy pesado. Me dicen que debo esperar a la juez: hay sangre, hay violencia, hay muerte, ella era puta, él chulo de idems, y yo pasaba por allí. Hay una línea que no se puede traspasar, como la del pasado. Una escena del crimen, que dicen en las pelis. Todo parece cine negro, excepto porque es en color y por mí: yo, con esta pinta. No se bien como he llegado hasta fuera. Pero mientras espero, fumo nerviosa y pienso con orden y calma: que curiosa nuestra sociedad, que lo compra y lo vende todo -tal vez menos el cariño verdadero-, incluso la inmensa mayoría de las personas vende la mitad de su descanso (y la casi totalidad de sus sueños) por un puñado de monedas a fin de mes, y la prostituta -que vende sólo, literalmente, su cuerpo- por una servidumbre quizá menos encubierta, menos hipócrita, se convierte en la mala del cuento. Los demás sólo vendemos alma y dignidad: intangible, no se ve, no se toca... y sólo eso ya nos sirve para proyectar en ellas nuestra humillación cotidiana, toda nuestra alienación. ¿No somos todos un poco putas?

Como siempre, una cosa lleva a otra: ahora que escribo lo que pensaba hace 10 días cuando estaba sentada en la calle me viene a la cabeza el asunto de la foto retirada de una exposición en la Tate Modern por considerla pornográfica. Hombres (genérico) enfermos mirando la foto de una niña de 10 años desnuda. A todos los que se les puso dura al mirarla, imagino: ¿les sucederá lo mismo cuando miran las fotos de sus hijas pequeñas desnudas después del baño? Que complicado es ese aplique subcutáneo que llevamos que es la moral.

Sigo con pesadillas.

(...) People tell me it's a sin/To know and feel too much within./I still believe she was my twin, but I lost the ring./She was born in spring, but I was born too late/Blame it on a simple twist of fate.

41 comentarios:

marcela dijo...

Is true....?
Terrible, tiemble después de haber leído.
Qué cosas te pasan Luna, eres un guión de serie B, muy bien escribo por cierto.
Pulp fiction.
Desde mi vida simple.Un abrazo

Tesa dijo...

Cómo me gusta este texto, nena

¡plas, plas, plas!

...todo es oscuro, los personajes, la noche, la historia ...y sin embargo la narradora brilla, sentada en ese bordillo.

MBI dijo...

Desde el bordillo...+++aplausos

Y es cierto ...
(a propósito de tu comentario)
antes se fotografiaba a los muertos...
Da que pensar ...¿puedes volver al bordillo?

Menda. dijo...

Desde luego, niña, te prodigas poquísimo,pero cuando lo haces, arrasas. Esto es lo que yo llamo una lectura y un texto interesantes.

Alberto M dijo...

Enhorabuena por el texto.
Yo sólo me lo he imaginado.

Bellaluna dijo...

Marcela: true, true. Psicofármacos y maría -verde como el trigo verde-para dormir. Todas las noches vuelvo a oir el disparo. Un asco. Qué decir de la pobre Jacquie...

Beso!

Bellaluna dijo...

Tesa, lo cuento a modo de terapia. No me enorgullezco, pero te agradezco el aplauso. Me anima los pies tristones que he arrastrado estas noches desvelada por el pasillo.

El bordillo, si, el bordillo. Y el amable bombero...

beso

Bellaluna dijo...

MBI: no puedo volver, porque aún no me he ido del bordillo. Certo, vero... Pero luego te ríes de tu propia reacción. Despierta te dices: ¿lo he soñado? Luego, de noche, lo sueñas -pesadilla-. Un bucle.

patt. dijo...

ZAS! y no hay mas. Potente texto.

:) un beso enorme!!

Pedro R. dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Pedro R. dijo...

Luna: no se si es ensayo o ficción. Pasa como con los libros: al final no sabemos distinguir. Me haces recordar a las putas dulces que giraban alrededor del 'vientre' de París de Wilder -cerca de Saint Denis, ¿no?-. Le he puesto el rostro de Shirley MacLaine.

El final me lleva más a un destino trágico tipo Cesare Pavese (los suicidas son homicidas tímidos): 'Perdono tutti e a tutti chiedo perdono'.

Un asco, verdaderamente

Anónimo dijo...

Un día quisiste ser mi amante y yo te rechacé: nunca me demostraste tanto amor como aquella noche. Otro día me pagaste a cambio de mi amor (fingido) y te quise más que nunca. El último día que viniste, me maltrataste por mi infidelidad. ¿No sabías que los sentimientos son insobornables?

Un beso, Luna

AMC

Olivia dijo...

Chica, luego dirán que somos pocos solidarios, pero si te meten en un embolao como ese, ya está una para abrir la puerta al vecino. Te lo digo yo. Ay, que horror y bien descrito todo oye.

Besitos luneros, ;-).

Bellaluna dijo...

Menda: la sombra de tus ojos es la línea de mi horizonte. Me gusta que pienses que arraso. Pobre de mí. Susto...

TBeso

Bellaluna dijo...

Alberto: ¿qué diferencia hay al final entre un sueño y la realidad? (Yo tampoco se: no me refiero a los sueños; simplemente, levanto los hombros en un a-saber-qué-que-no-sabría-decirte).

Sé bueno.

Luna

Bellaluna dijo...

Patt: gracias por venir. Y, sí: ZAS!

Tu sonrisa es un tesoro para mí. Un beso a cambio de ella.

Luna

Anónimo dijo...

Excelente, querida. Un texto a la altura de los mejores. Y al fondo, un dilema moral.
Enhorabuena.
Saludos
MT

Alberto M dijo...

Si me dices cómo de bueno he de ser, yo, a pie juntillas eh

:) Otro abrazo.

Pintamonadas dijo...

"Abro: No me abre, y cuando no me abre yo no me atrevo a abrir."

me ha gustado:), me pasaré

besines

Pi dijo...

Luna, lunita, luna (...)

conoces la canción infantil "luna lunera ..." ?

desde mi nueva obsesión intento escribir coherentemente mientras intento hacer de mis piernas 180° G... también suena goldfrapp al fondo... y la puerta, la puerta de seguridad de mi casa, instalada pesada, infranqueable ella... para protegernos de historias cómo ésta, y esa, y esa.

cuando tenía unos años menos, mis piernas pasaban la línea recta, me volvía convexa, ahora sufro alcanzando las pararelas... crecemos, nuestro cuerpos se endurecen y nuestras mentes se ablandan.. ya no nos es prohíbido abrir la puerta a desconocidos. (mis padres, cada que les abría la puerta, me hacía preguntarles cuantos años tenía y qué día era mi cumple, para asegurarme de su identidad)... ahora debemos correr cada que el timbre lo ordena, o, si la abulia nos domina, dominar el fastidio que nos produce-

Ayyy, qué historia la tuya, qué me has dejado sin palabras por algunos días y, ahora que empiezo, no puedo parar. Se entremezclan recuerdos, anécdotas y pensamientos futuros, en una amalgama sin línea argumental.

cómo duermes en la noche querida? cómo duermes sin sentirte asfixiada por meter la cabeza bajo las cobijas, tratando de eliminar la realidad? la realidad que no se va porque está en la mente?

Me dan ganas de enviarte mi hipopótamo verde espichable, y me dan ganas de mandarme... pero no puedo, lo necesito y me necesitan.

No sé de qué culpa me lavo las manos.. son tantas, tan variadas y, algunas, tan desconocidas?... pero pese a las manos resecas de jabón, me sienta bien... y, supongo que, en últimas, ese es el punto.

en kilomentros 8618 nos dice google, en corazones ninguno, fusión.

Besos luna, muchos besos

sol solecito, caliéntame un poquito, por hoy, por mañana, por toda la semana, luna lunera, cascabelera, cinco pollitos y una ternera

que el sol te caliente Luna, y disipe las tinieblas.

Bellaluna dijo...

Pedro: ficción es lo que vivo desde entonces... me soy extraña a mi misma racionalidad. Tonta, tonta, tonta... Me gustó la cita del gran Pavese. Pobre. Lo último que escribió fue: "Todo esto da asco. Basta de palabras. Un gesto. No escribiré más..." Mussolini le derrotó. Al señor Fèvre le derrotó, intuyo, el pastís y la mala vida.

Beso!

Bellaluna dijo...

AMC: los sentimientos son insobornables, independientemente de la moral. Bonitas palabras. Eres adorable. ¿Cuándo nos veremos?

Beso!

Bellaluna dijo...

Olivia: siempre lo digo. Vivir en sociedad es un inconveniente. Pero sola (aislada, digo) es un asco. Luego está lo de la gente mayor y 'anda, bonita,tú que eres joven...'. Pensaba yo que los latinos eramos los peores en eso, pero mira los parisinos. No se andan con chiquitas. Buff.

Gracias, beso.

Bellaluna dijo...

Siempre me sonroja, MT, porque creo que lo más difícil de escribir es poder contar algo. Y 'algo' fue lo que me puso sobre la mesa el tal Albert. Tengo en mucha consideración estas palabras, porque me animan.

Beso!!

Robert Nalyd dijo...

Hola. No se bien quién es Salten, ni qué es 'Josephine Mutzenbacher...', no lo he leido, pero ¿qué tiene qué ver con Bambi?

Un beso:

Robert

retje_robar dijo...

Uff!
Papelón!
Algo parecido recuerdo que me ocurrio cuando entrando en el sopoprtal de la casa de mi ex nos atacó un vejete echándonos de la propiedad, se tropezó y se abrio la cabeza contra la acera, y llegó la policia y casi me detiene por agresión a mi ex.
En fin, pero no se me olvida el hilillo de sangre y mis dedos incapaces de marcar un número de teléfono.

Bellaluna dijo...

Alberto: nunca bueno en el buen sentido de la palabra, sino justo lo contrario. Y yo... ¿por qué te decía esto?

Esta tarde me he comprado otro pez de colores (de color, en realidad, negro: un estado de ánimo). En realidad, los peces son un aburrimiento.

Bellaluna dijo...

Pintamonadas: siempre que quieras, te estoy esperando sentada en el bordillo. Ahora de día, viendo a las dominicanas tan rollizas y graciosas, a los chinos cargados de fardos y a las putas (ya no son francesas).

Beso tan fuerte!

Bellaluna dijo...

Pi, amor: ¿no ves que me dejas desencajados los resortes del corazón de saber que latimos juntas? Te leo, larga, cariñosa, arropándome de cobijas que son hormigón infranquable al miedo, te leo y descarrilo en mi órbita de satélite (luna, lunita... Pi, como te quiero) y pongo en estado de alarma planetaria a mi tierra querida: mientras tú bordas de letras, puntos y comas mi pudor y me humedeces el alma... estos 8.618 kms. nuestros son sólo de los otros, no son nuestros.

Déjame mirarte.

TBeso... (...)

Bellaluna dijo...

Hola, Robert. Bienvenido. Salten es el autor de Bambi y de Josephine (al menos se lo atribuyen). Una deliciosa novela de las que, cómo decían... se debe leer con una sola mano mientras la otra se recrea en una misma.

En fin, como si Bambi no fuera una atrocidad -traumaniños, qué maldad- en comparación con una veleidad erótica o incluso pornográfica de la joven niña/prostituta.

Deliciosa, de veras. La recomiendo.

Beso!

Bellaluna dijo...

Retje: no lo sabes bien, cinco intentos para marcar el 17. Y hasta que supe qué decir. Y entendieron lo que decía... Buff, lo de la sangre y demás materia orgánica, ¿cómo olvidarlo?

Me siento acompañada. Gracias.

Theo dijo...

deseo de todo corazón que sea literatura en primera persona, y no un diario. Si es literatura, es de altísima calidad y te envidio. Si es un diario... a los cumplidos, súmale un abrazo si lo necesitas.

Theo.

Bellaluna dijo...

Es mi terapia: pongo literatura a mi vida. A veces se mezcla con balas (primera y última, espero), las más con cosas cotidianas. No es tampoco un diario. O sí: retazos de un derrotero.

Por eso tomo tu abrazo: lo necesito. Besazo!

marcela dijo...

Creo que tienes nostalgia de futuro, o quizás melancolía dices por ahí.
Según Emmanuel Adatte, “el spleen baudeleriano es un estado de extrema inercia en el cual el pasado ya vivido y el futuro todavía posible son ambos completamente despreciados”.
Vive el presente !Carpe diem!
Yo me pasaba eldía pensando el antes y el que vendrá, ahora pienso en lo inmediato del minuto.
Un beso, París está muy pesado, si no fuera por las grandes exposciones, que he visto.

Bellaluna dijo...

París, Marcela, es un monstruo ingobernable, es spleen pero ya siquiera baudeleriano, sino posmoderno. París, niebla. París, la corriente furiosa del Sena gris detrás de la Conciergerie. A lo peor por eso la nostalgia. Estoy confusa, un poco extraña de mí misma. El otoño es muy dado a ese tipo de confusiones. Y tengo ansiedad...

trilceunlugar dijo...

Ay Luna me desarmas completamente con tus textos, tus vivencias y tus contestaciones, se me queda la boca abierta y los ojos completamente pasmados.
Espero que estés mejor, el ejercicio ayuda a dormir, algo básico pero cierto.

Bellaluna dijo...

Trilce: leo -poesía-, veo -cine-, duermo -me desvelo-, paseo -me canso-, madrugo -trabajo-, hago yoga -no lo entiendo-... ayer se me olvidó comer, esta noche saldré con unos amigos, pero tengo un desasosiego... creo que he unido todos mis desasosiegos acumulados y les estoy dando salida con la disculpa de. El viernes me ha llamado el comisario de policía para declarar. Y, sí: sólo pasaba por allí.

Beso!

Ye. dijo...

Creo que con este texto,(verdadero o no, eso no quiero saberlo, déjame soñar o pensar o asustar) me has cautivado.

De veras...Beso!

No leo si me escribes después, así que don´t worry lady!

Bellaluna dijo...

Ye.: gracias por tus palabras. Me animan a seguir escribiendo. Y, solamente: un beso.

Ichi Cryptorchid dijo...

¡Aplausos!
Genial, como siempre.
Las pesadillas... a mi me gustan.

Besos x

Bellaluna dijo...

Oh, Ichi, si te gustan las pesadillas, déjame estar en tus sueños. Besos en las mejillas,

Luna