24 feb. 2012

Pied à terre

A temporadas me siento como debió sentirse Mohamed Ali en 1971 al ver desde la lona el brillo de los focos del Madison Square Garden y la espalda de Frazier en la primera défaite de su carrera profesional y paso días sin hablar con nadie, sin escuchar a nadie, sin atender el teléfono, sin salir de casa ni de la cama –llamo al trabajo sin destaparme: estoy con gripe, ay, ay… - y me quedo aquí viendo pasar el frío detrás de los cristales durante una semana (en realidad mi alma asocial es así).

Pero igual, absolutamente, necesito salir a la calle y ser verbena y terremoto y no parar de hablar. Recorro calles vestida de esquimal. Piso el hielo, deslizo las botas patinando, marco huellas en la nieve, llevo una manta y tabaco a los clochards des Vosges, hago vaho en los cristales, cojo copos con la lengua entre la niebla, me caliento el culo en los capós de los coches recién aparcados.

El lunes pasado –los lunes son de color blanco, y no precisamente por la nieve; igual que hay otros días azules, rojos o negros-, en uno de estos accesos de socialdemocracia del alma conocí a Charlotte, venus proletaria: barre las calles de Belleville entre Hôpital Saint-Louis y Père Lachaise: Bd. de la Villete, Ménilmontant, Couronnes, Louis Blanc, Couronnes. Las mañanas como hoy, dibuja regatos de agua helada junto a las aceras desde las 6 a.m., los encauza hacia las bocas de hierro del subsuelo de Paris al que arrastran los restos del naufragio de noches eternas y turbias de babas, orines, semen, condones y otra suciedad de negocios carnales villonianos: a malas ratas, malos gatos.

Charlotte adora escuchar música: junto a las hojas y las escarchas de este invierno de tonos pardos vuelan entre sus oídos las notas de la Appassionata a un volumen de respiración entrecortada. Adora la música: vivir sin música es desagradable, pero al tiempo es degradante, y cita a Lenin: no puedo escuchar música muy a menudo, me dan ganas de acariciar la cabeza de la gente (…) Pero ahora no hay que acariciar la cabeza de nadie, sino que hay que golpear las cabezas, golpearlas sin piedad aunque idealmente estemos en contra de cualquier tipo de violencia contra las personas... es una tarea extremadamente difícil. Escuchar música y sentirse amable y dulce. Sentir amor. Charlotte, le digo: el único propósito del arte no es inspirar estados de ánimo. El significado del arte como medio de conocimiento es muy superior a su significado sentimental y material. Sensibilidad que destruye lo sensible, pienso: en la música no hay materia. Y caminamos juntas el espacio que va desde Villette hasta Rosiers, ella lleva la escoba y yo el carro. Le miro un poco el culo cuando camina delante.

Tras sus 7h. 37m. de jornada, Charlotte llama a mi puerta de autista de jornadas bajo el edredón. Ma balayeuse deja su chaleco amarillo-reflectante en el sofá y su tabardo verde ilumina la estancia –su escoba de ramas verdes, su carro verde de objetos sin dueño, su llave verde de bocas de riego, su boca que abre un alma verde de soledad de cantones, Charlotte, femme ma femme vert avec l’alma vert-. Y nuestro encuentro torna ceremonia de pieles frías y cálidas, de mejillas acaloradas y muslos de porcelana azul, profanaciones consentidas de umbrales sagrados y palabras suaves como rezadas al oído atento a susurros de palabras ausentes, maniobras imposibles y rosarios de cuentas de bolas chinas que en lugar de correr entre dedos beatos se deslizan suavemente entre las profundidades de la piel suave donde se abre rosa. Charlotte… después del susurro, la invito: baila este vals conmigo como si fuera un tango. Y su dulce letanía se deshace en mi oído como si ya se corriera: me dices que a veces eres el paracaídas y otras el cuchillo que corta sus cuerdas, que la vida al tiempo es el cáncer y el bisturí, el accidente y la mano que para la sangre. Y yo creo que siempre busco a otro. Porque nacemos, sí, y después se nos va acabando la suerte. Consumiría la vida contigo si hubiera algo que consumir, pero es que a veces una follando hace más que otros desde que nacen hasta que les cierran los párpados.

Putas. Y Staruss Kahn haciendo puta a una mujer o sintiéndose todavía vivo con sus putas. Alma negra. La falsa máscara de positividad nos hace ser desgraciados. En realidad nos hace ser desgraciados el infinito cinismo moral. Miro el Sena, gris escarcha, mientras se desliza a poco más de de 2 Km/h, invierno que inunda parques, bosques (Vincennes y Boulogne, Luxembourg, Muttes o Choisy: hojas de castaños, olmos, y parece ser que de ginkos) y la moral destructiva (el prefecto de París deforestó entre Bagatelle y Porte d’Auteuil para echar a las putas : males y remedios). Si París es la ciudad más arbolada de Europa, también es la que más putas tiene a los pies de sus árboles: Melun y Fontainebleau, puteros rondando aún la petite afrique de Boulogne, Concorde-Lafayette -le territoire des filles de l’Est-, Les Halles, St. Denis, St. Etienne, Bd. Clichy, Porte d’Aubervilliers … qué lejos la dulce Irma, con sus bragas y medias verdes. Hoy da igual. Fellini dijo que la puta es el contrapunto esencial de una madre. No se puede concebir una sin la otra (…) inmensa e inasible, omnisciente e ingenua. Exactamente como nuestras fantasías. Entre tanto, la Assemblée Nationale reafirma su posición abolicionista en materia de protitución. El PCF defiende la iniciativa, combate contra la explotación sexual que definió la Convención de la ONU en 1949: la prostitution est une violence terrible et une violation des droits humains. Antigua moral de acero que no es de hoy. Charlotte barre condones llenos de semen. Yo… le como el coño.

He estado mes y medio en el André-Mignot de Chesnay, un psiquiátrico cerca de París. Dicen que no sé distinguir bien entre medicinas (drogas), placer, ocio (no odio), voluntad y responsabilidad. No recuerdo nada porque la disociación siempre estrangula lo más real. Me trasladó una secuencia de sirenas y enfermeros amables cuando avisó Anette, mi vecina: llovían martillos en lugar de lágrimas, y el techo no alcanzaba el final de las paredes. Es imposible rechazarse a una misma. Me senté entre sollozos en el umbral de mi piso. Abracé el vacío en bragas. Qué impresentable…

33 comentarios:

Tesa dijo...

"Es imposible rechazarse a una misma."

...somos lo que hay.

Bienvenida a tu casa.
Un beso.

CAOS dijo...

Que vuelvas...

así, sin más.

Cooper dijo...

Pied à terre, bras dans le vide... Hace tiempo que se te echa de menos.

Un abrazo fuerte.

Anónimo dijo...

Querida, de nuevo!!

Estoy con Lenin: es tiempo de golpera cabezas.

Pero en desacuerdo contigo: qué mejor que tratar de trascender en bragas o con el culo al aire.

Beso!

AMC

pingüino despistado dijo...

Se vive en las fronteras porque no se puede vivir –si eres– en el centro: y cuando andas por los márgenes, a veces atrae mucho intentar ver lo que hay al otro lado. Creo que sigues expresando todo con la ¿belleza? de la sinceridad; leerte, ayuda a no sé qué; probablemente a seguir pensando. Me uno a las bienvenidas y agradecimientos.

C. Maltesse dijo...

Al leer he recordado el olor a la comida judia por des Vosges, y la corriente, es cierto, del rio que baja tan despacio e hipnotizante. Tal vez con no demasiada grandeur. De Charlotte prefiero no saber nada

Alberto M dijo...

gran libro ese de Mailer sobre el evento pugilístico.
Bienvenida a otras sombras. En los psiquiátricos se liga mucho

marcela dijo...

Luna, te he sentido lejos, pero no dónde estabas. Eres una especie de clochard elegante, al borde de la destrucción y de la vida. Escribes como un ángel caído, como un diablo con rabiosa ternura. Eres muy especial, y tú lo sabes. Bienvenida a este lado del otro infierno, pero prefiero verte en esta frontera.
Un beso corazón.

El intimista secreto dijo...

Sí, sí, he visto muchas veces aquel combate, irrepetible, la avispa derrotada por el bueno de Frazier (q.e.p.d.).
Tengo que estar de acuerdo contigo: el arte, la literatura, la poesía, no son un medio de comunicarse, su valor reside en tocar las teclas del piano que forman las áreas cerebrales de la emoción, de la pasión y la visceralidad (en otro tiempo hubiera dicho "en tocar las teclas del alma", pero ya nadie habla del alma).
Hay dos cosas que me gustan bastante: la buena música y encontrarme por casualidad con una mujer con trastienda, bueno, si tiene buena tienda además de trastienda, tampoco me quejo. El problema es que la música electrónica que a mi me gusta no goza, diríamos, de amplia aceptación. Y el otro problema es que los encuentros casuales traen tantos placeres como disgustos.
Todo esto lo cuento porque tus relatos tienen siempre la virtud de removerme recuerdos y ansias, deseos y debilidades. Pero, oh, ah, si esto es lo que habíamos dicho que era arte, no comunicación, entonces es que se te dan bien estas cosas del escribir, mais très bien diría yo.
Procura que no vuelvan a llevarte a sitios no recomendables para una dama, tal como el que nos cuentas, ni en bragas ni en vestido de gala, pues faltaría más, llegado al caso podría reunir tres o cuatro ex-camaradas de la legión e ir en tu rescate, pero quizás sea más sensato que comiences a distinguir entre el té moruno y las sales de litio.
Un besote grande, chéri.

meim dijo...

Ya estabas tardando
Bienvenida seas...
Abrazoooo y
beso.

Luna Roi dijo...

Tesa: lo que somos, somo lo que somos, aunque no nos parezcamos a la que sale en el espejo. Estoy. Besazo

Caos: te quiero. Volví

Cooper: yo os echo de menos a vosotros. Muac!

AMC: puestos, mejor con el culo al aire. Nunca se sabe.

Pingu: yo tampoco sé a qué me ayuda escribir. Va, escribo. Y ya está.

Os beso!

Lu

Pedro R. dijo...

Appassionata: tensión irresuelta. Luna: medicinas y camisas de fuerza. Vidas vacías que se colman con los abrazos y las cuentas. Nos comen el terreno de este mundo y sabemos que no hay más. Parias más que nunca. Pero no sucede nada. Silencio estruendoso, sólo los ecos -mundo irresoluto- de la sonata 23. Qué burla. Qué mierda.

Bien narrado

Entransicion dijo...

http://youtu.be/gUsKIApTewQ

¿sacaste algo en claro de tu ingreso?

¿te ayudaron?

Entransicion dijo...

pues hija,cuantas leyendas de pelicula..¿donde estaban esos ojos que te abririan paso entre la multitud,para salir de un tunel,donde nadie ve realmente tu dolor?

en fin,cuanto losiento!

besos preciosa

Luna Roi dijo...

C. Maltesse: Chez Marianne, por ejemplo. Y Charlotte, deberías conocerla. Caballo ganador que te traspone. Llevo un mes lleno de fotofinish espectaculares.

Alberto: yo no he ligado nada, pero la habitación acolchada me excitaba. Lástima que oliera a mierda y lobotomía. Gran Norman. Ay, Alberto.

Marcela: yo quiero verte, donde sea, pero verte y saberte. La boca me sabe siempre a sal y sangre, y el aire que me rodea me quema la piel como si fuera de azufre y cal. Debe ser esa cercanía de círculos infernales de la que caigo. Pero me siento -y me sienta- bien. El beso tan tierno que mereces, Marcela (amor)

Lu

insomne (sinsuenyo.wordpress.com) dijo...

El vacío no avisa y se le recibe como sea: en bragas, en pelotas o con las venas abiertas.
(tardas mucho)
Saludos

Robert Nalyd dijo...

Las putas son una mitología de ayer que hoy se cae por su propio peso: las abolen los mismos que pagan por sus servicios. Pero de hotel 5*, no a pie de carretera arrodilladas ante una polla.
Putas de burdel que ya no hay, putas honradas, voluntarias y voluntariosas; limpitas y tibias de cama deshecha. No putas de trata del tercer mundo, pasaporte secuestrado y argolla en el tobillo.

Luna, adelante

B dijo...

Queridísima Miss Writer:

Todo es pasajero, tanto el estocismo escondido en los estados de depresión como la ansiedad detrás de intentar parapetarse con la racionalidad.
Todos somos violentados, desde el nacimiento, por las constituciones sociales. Siendo así, no es de extrañar que uno de vez en cuando se le difumine la identidad, con vilolencia antagosnista. Pero es imposible realmente perderse a uno mismo, puede que incluso después de morirse (quien sabe).
Si sucede será solo un tiempo, porque todo es pasajero.

En esta foto de perfil puedes ver el resto de mi cara!
Te sigo leyendo...

Betza

B dijo...

me faltó! mandarte un BESO!

Luna Roi dijo...

Intimista: si vienes, ven sólo o con la cabra; los legionarios españoles me dan miedo.
No hay alma -excepto la que manejaban aquellos ingenieros de Stalin-, y la música se termina en Beethoven (la seria). La ligera en los '60.
Beso!

Meim: entre la pereza, las drogas de los médicos, el frío y Charlotte... ¿quién tiene huecospara escribir?

Pedro R.: Sí, qué mierda. Y la gente no se entera. Nos van a privatizar hasta el coño.

Entransición(Qué gusto saberte otra vez): el dolor ajeno no existe para nadie. Los hospitales de la cabeza son mentira: química de dependencia. Debemos ser fuertes. Luchar hasta el final.

Insomne: no, no avisa. Es un hijo de puta el vacío. Negro y angustia sin fondo. Caes y caes arrastarndo las manos hasta sangrar. Pero ya es pasado. te leeré.

Besos!!

Lu.

Entransicion dijo...

Tu manera de escribir denota fuerza, es como un baibén de palabras bien escritas, una tras otra, intentando desgranar un granada que se esparce en pepitas, luego las juntas otra vez con las manos, las miras, observas su color, y las saboreas,una a una,porque tu, eres de las fuertes.

besos

Entransicion dijo...

Es decir, otro,veria algo desparramado y se volveria loco,no sabría como volver a componer algo dulce ,un conjunto de pepitas que se esparcen cada una por un sitio diferente. Todos queremos ver el conjunto bien puesto, exacto, la materia sin ningun tipo de contratiempo,

en fin,me refiero a que tu caos,en realidad no es tanto caos,porque lo conoces, y en realidad, subirás otra vez...a que si?

Te sentarás en tu baudaliere,o como se escriba,cogerás un libro,comtemplaras el silencio, te adormeceras con la mano entre tus muslos,pondrás de fondo musica clásica,creeras que todo es posible..

Entransicion dijo...

por lo menos tu,Luna,subes y bajas,y normalmente estas mas arriba que abajo,otros maldecimos ser adultos y toda la puta responsabilidad que se nos carga.No asumimos que esto es lo que nos queda y aun hay que dar gracias...en fin...

no se´....que el prisma hace mucho

Andre εїз dijo...

"abracé al vacío en bragas" mas que impresentable me suena a algo vivido tantas veces... ese estado de entrega a lo que tenga que ser..

saludos!

C. Maltesse dijo...

No se que responderte Lu, que me gusta tu estilo, y no solo el literario, o que despaches a Charlotte con un terroncito de azucar, no hay nada como sentirse solo de nuevo, sobre todo cuando acaba el invierno.

Lesincele dijo...

Sólo decirte que escribes con nuchísima intensidad, felicidades por el don.
Gracias por pasarte.
UN saludo!

Luna Roi dijo...

Robert: las putas son como las drogas, si no las hay las inventamos

Andre εїз: en bragas, sin ellas o con vestido Dior... la pasión es impresentable. Deseo sin emociones, placer. Pero un pco de control. Me escapo de mis manos. ¡Te quiero!

CMaltese: no hace falta saber qué. Con que digas vale. Charlotte vino y se fue como una nevada que se desvanece al sol. La recordaré.

Lesincele: sólo me queda la intensidad. El resto... nostalgias azules.

Besos a todos! (B: te escribo otra vez). Estoy enredada en un azul nada triste.

♦PªU♦ dijo...

Hola! el frío calienta tus letras, y describiste perfecto un tipo de lagrima que no sólo nos despedaza por dentro sino, todo al rededor. "lagrimas de martillo"

Besos

fiorella dijo...

Vine por Marcela y pienso quedarme por acá. Un beso.

Anónimo dijo...

Vuelve a abrazar, esta vez el aire, y escribe!!

AMC

J. dijo...

Lo mejor de tu blog es que releerlo es leerlo nuevo, sin el "de". Incluso así te seguiré esperando, Luna. Un beso.

Luna Roi dijo...

♦PªU♦: Ya sólo llueven lágrimas calientes que me llegan al vientre... lágrimas de risa!

Fiorella: si vienes de Marcela ven, que te doy cobijo aquí. Calor y amor. Beso...

AMC: pinto palabras en el aire, en el hielo, en la mente... ya las escribiré. Ahora estoy susurrándolas a alguien interesante

J.: gracias por esperar. es la única fidelidad que tolero

Jota Martínez Galiana dijo...

De verdad, qué bien escribes. Tus entradas contienen novelas enteras de las que a mí me gustan: de soledad, de noches urbanas, de arrabales, de amor, sexo, mugre, melancolía y furia.