28 jul. 2008

Paolo y los espejos

Cercando di te in un vecchio caffè
ho visto uno specchio e dentro
ho visto il mare e dentro al mare
una piccola barca per me.

Per farmi arrivare a un altro caffè
com dentro uno specchio che dentro
si vede il mare e dentro al mare
una piccola barca pronta per me...

Mona: me sueña -en Martinica- y regresa a París a pedirme ponerle al sueño una playa falsa de arena traida de otro mar. Yo, entre tanto, construyo ensoñaciones neoyorquinas de deseo con arena lejana aquilatada de sexo, palabras por decir, puentes de Brooklyn, judíos, jardines, música, bicicletas y fotografías. Mientras Mona vuela a París mi mente viaja al otro lado del Atlántico y yo me despliego corpórea el fin de semana por Madrid: escucho a Paolo Conte que rompe el anochecer con su voz áspera junto con un coro de vencejos. Prometo a Mona una semana en mi buhardilla cerca de l'Etoile con apenas salidas y la nevera llena de provisiones. Será desde hoy. Piel azabache y una hermosa sonrisa aún de otro mundo. Los espejos apenas ya saben qué reflejar, porque enmudecen cuando tienen la realidad delante. Hace ya mucho que es agosto y queda toda una vida por delante. Ay...

9 comentarios:

Más claro, agua dijo...

Que los espejos dupliquen vuestro placer ;-)

Bellaluna dijo...

Será un placer, si es que encuentro mi reflejo, para mí, para Mona, para NY...

Alberto M dijo...

Madrid es un cirio en las manos de un monaguillo retrasado hoy.
Mucha pereza, Bellaluna.
Habría que llamar a las fuerzas especiales.

Bellaluna dijo...

Cuidado, no le pegue fuego a algo, que en Madrid todo es cartón piedra y mentira aparente, por lo visto; no como París, que tiene cimientos veros.

Sí, ires y venires emperezados.

Las fuerzas especiales: para que lo siembren todo de vicio y neurosis, para que detengan a los bienpensantes y pasen por los calabozos todos los hombres y mujeres de buena -o mala- fe y costumbres aseadas. Para que acaben con las vírgenes. Con el cirio y todo eso.

Alberto M dijo...

Se me enamora el alma cuando habla con esa rotundidad, B.L.

Ahora que conocemos la vera profundidad de la imagen que sugiere la frase hecha Estoy hecho un cirio ¿Qué nos queda? ¿Más cera solamente?

Disculpe tanta pregunta, es que yo a usted la amo ¿Se lo he dicho ya?

Bellaluna dijo...

El enamoramiento es enajenación -transitoria- y poco más. Desorden de los sentidos. Por principio deberíamos descartar los sentimientos de nuestra vida. Pero es una verdad difícil de cumplir, y a veces debemos traicionarnos y caer en esa red confusa.

No hay más cera que la que arde, pero la cera del cirio no necesita arder para cumplir cometidos.

Y, alberto m., disculpe vd. mi rotundidad. No es acritud, sino behemencia. Y es que vd. es claro y meridiano y me lleva a mirarme por dentro.

Alberto M dijo...

Una red muy peligrosa. Pero más, cuando no está.
El equilibrio en general es difícil y no saltar tampoco es cosa con cosa.
¿Acritud? Para nada y nunca en absoluto.
A poco es sólo estupenda.

Alberto M dijo...

Estupenda tú, no la acritud. (Es lo que tiene hablar en usted.)
Venga, me callo ya.

Anónimo dijo...

es una pena que no sigan conversando
de tan buena gana y con tanto gusto y empeño.
Yo aqui sigo, empeñada en seguirles leyendo, veo pasar los silencios y me crecen por dentro los lamentos por la ausencia de vuestros admirables soliloquios...
¡Ah, quien fuera soplo de aire...
convertido en versos
E. (Encarna de noche)